Durante el descanso de una jornada de siega, un trabajador portugués estaba colgándose de las ramas de un árbol para divertir a la gente, cuando en un momento desafortunado se soltó de las ramas dando con las costillas en el suelo. Mi abuelo le preguntó si se había hecho daño, a lo que el portugués respondió: ¡¡¡Me cago en La Luna!!!.

sábado, 15 de septiembre de 2007

OTRO DIA DE FURIA

"Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás"
(Profesor Cornucopia, nacido en 1987)


El pasado miércoles volvió a ocurrirme uno de esos episodios que hacen que cada vez odie más conducir, y es que los seres humanos nunca somos tan gilipollas como cuando vamos al volante.
La historia comienza cuando me pongo en marcha hacia el pueblo para traer de vuelta a mi abuela. Al llegar a cierto puente en el que hay que ceder el paso (al menos a los camiones), porque es muy estrecho (en Zamora las infraestructuras hacen honor a lo de infra), me encuentro con que hacia el final están parados una furgoneta y un camión. Al pasar un rato sin que se movieran y ante los pitidos de los que tenía detrás (soy un cobarde), decidí tirar pa'lante.
Al llegar allí veo que delante de mi también hay un coche del que sale un tío encorbatado a ver qué pasaba. Cuando vuelve le pregunto que qué es lo que pasa (manteniendo las distancias, ya que desconfío de la gente con corbata). El hombre me dice que el camión y la furgoneta se han cruzado y claro, no pueden pasar. Pero lo peor no es que no exista una solución para salir de ese atasco, es que ¡ninguno se quiere mover!. Al de la furgoneta le bastaba con dar marcha atrás o al del camión arrimarse un poco a la derecha. ¡Pero no!, como el ser humano es terco como una mula, querían quedarse así los dos hasta que vinieran los de tráfico. Pfffff, en ese momento deseé que mi coche fuese un transformer y adoptase la forma de robot para aplastar al puñetero camión y a la maldita furgoneta y tirarlos a los dos al fondo del embalse. Al final claro, la gente que estaba esperando para pasar a ambos lados empezó a bajarse, y supongo que ante la posibilidad de recibir unas tollinas se decidieron a moverse, así que el tipo de la corbata, la furgoneta y yo dimos marcha atrás y el camión salió, ¡así de fácil!. Por su puñetera terquedad nos tuvimos que joder unos 10 o 15 vehículos. Yo no tenía prisa, pero allí había gente que iba al médico. Bueno, y no quiero imaginar si hubiese tenido que pasar una ambulancia de urgencia.



Ver mapa más grande
El puente de La Encomienda, lugar de los hechos, no culpen a los protagonistas, si no a unas INFRA-estructuras propias del medievo.

Y luego para colmo, al llegar a la entrada de la autovía, me encuentro a los de tráfico pintando las flechas. Los muy %&$% habían puesto conos encima y... ¡¡¡no habían hecho ninguna ruta alternativa!!!. Así que la gran duda, ¿qué leches hago?, ¿paso por encima de los conos?, ¿voy por la derecha?, ¿por la izquierda?. Opté por ir por la izquierda a riesgo de pillar a otro de frente. Al menos al mirar por el retrovisor me di cuenta de que los de detrás tampoco sabían qué hacer, y todos pasaban por donde iba yo. A ver cuando empiezan en las autoescuelas a enseñar a conducir en el mundo real, y no en ese paraíso idílico en el que todo el mundo cumple las normas a la perfección.


Los nacidos después de los 80 quizá no pillen lo de esta imagen.

Como último apunte, por si se sienten ofendidos, quiero pedir disculpas a las personas que he nombrado aquí por si les da por buscar en el Google "Encomienda", "puente", "camión", "terco" o "mula" y llegan a este blog.
Y para los que habéis tenido los santos $%*&** (¿qué le pasa hoy a mi teclado?, quería decir cojones) de leer el artículo entero, aquí os dejo con este corto de Goofy que viene que ni pintado (joa joa joa, "que ni pintado", ¿lo cogéis?).


5 comentarios:

Profesor V.J. Cornucopia dijo...

Deberían poner este corto de Goofy en todas las autoescuelas, lo malo es que la mayoría sólo se quedaría con: bua nos pusieron un corto ahí saaaabes con el gufi ai que se le iba la olla con el coche me parti la caja q se fumaria el wal disnei XDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXDXD. Así nos va...

Heitor dijo...

Jejeje, es como escuchar un monólogo de Piedrahita, es la pura realidad llevada a la parodia! Yo creo que parte del monóxido de carbono no fluye hacia el tubo de escape y se filtra al interior, provocando un atontamiento general en el conductor.
Si en Zamora te parece que la gente anda estresada, prueba a venirte a Madrid... es como el Karmaggedon hecho realidad.

Víctor SanCiprián dijo...

Prof. Cornucopia: Una gran aproximación la suya al idioma cani-pelocenicero.
Heitor: Creo que Piedrahita sabe sacar mejor que yo el humor de las cosas sencillas de la vida.
Ojalá no tenga que ir nunca a Madrid a comprobar lo que dices, soy animal de ciudad pequeña, pero no descarto que tenga que pasar allí por lo menos dos años. Y ojalá, significaría que he aprobado las condenadas oposiciones.

Daniel dijo...

Es que esto de conducir es una puta mierda. Hay muchos a los que les deberían quitar el permiso y decirles "Tú no puedes conducir", así de sencillo.
Pero bueno, no hay que perder los estribos, no puedes empezar a comportarte como esa gentuza.
Lo que más odio es cuando empiezan a decir que todos los problemas de la conducción son de las infraestructuras y de lo mal que está todo organizado... ¡Que también! Pero las normas están para cumplirlas.
Ay, siempre nos quedará el tren.

Víctor SanCiprián dijo...

El problema es que el tren es algo carillo y en Zamora por ejemplo solo funciona este-oeste. Lo que digo, infra-estructuras.